Agatha Ruiz de la Prada: una vida diversificada dedicada al color

En junio de 1960 nació en la aristocracia española una persona que llevaría el diseño, la creatividad y el color a todos los aspectos de la vida cotidiana. Agatha Ruiz de la Prada –o la XII Marquesa de Castelldosríus y XXIX Baronesa de Santa Pau- no sólo diseña ropa femenina, masculina e infantil sino que también ha lanzado líneas de zapatos, perfumes, corbatas, pañuelos, joyería, relojes, gafas. Hasta aquí, ha seguido un camino común a muchos otros diseñadores. Pero Agatha va aún más allá, diseñando mosaicos, muebles, útiles escolares, tapicería, disfraces, ropa para muñecas, etiquetas para botellas, puertas, cascos, portadas de libros y de discos, entre otros objetos.



Agatha Ruiz de la Prada: una vida diversificada dedicada al color

Si bien nació en “cuna de oro”, Agatha comenzó su carrera en la moda a los 20 años, trabajando como ayudante del modisto Pepe Rubio. Gracias a la experiencia en este puesto y su educación en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda, un año después pudo hacer un desfile de creaciones propias que fue la semilla de su propia marca, que nació en 1982. Como evento inaugural, Ruiz de la Prada expuso la colección “Trajes Pintados”.

Los siguientes años Agatha presentará desfiles en espacios aristocráticos y con su familia y conocidos como invitados. De a poco, comienza a hacerse un nombre dentro del arte y a entablar amistad con otras figuras pop como el pintor Andy Warhol. Es en 1985 que logra llamar la atención del New York Times y, gracias a las páginas que le dedica este periódico, llega al resto del mundo.

Hoy, Ágatha Ruiz de la Prada tiene tiendas propias en ciudades clave como Madrid, Barcelona, Paris, Milán y New York, y trabaja con más de 50 distribuidores que la hacen llegar a más de 140 países. Según sus propias palabras, sus diseños pretenden emular la felicidad pura, y se caracterizan por los colores fuertes y las formas geométricas y simbólicas como nubes, corazones y flores. Con sus diversas creaciones, tan llenas de entusiasmo y vibrantes de vida, logró establecer un sello personal inconfundible, moderno y que nunca se repite ni pasa de moda.

Por María del Mar







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