El último desfile D&G: verano ecléctico y colorido para despedir a la firma

La dupla de diseñadores más famosa de Italia, Domenico Dolce y Stefano Gabbana, presentó en Milán la última colección de la firma secundaria D&G. No es que vayan a retirarse, sino que quieren volver a poner todas sus energías en su marca principal, Dolce & Gabbana. Aunque las seguidoras de la marca lloren, la despedida no fue nada triste, con una colección llena de colores, estampados y glamour despojado de prejuicios. Elementos de diferentes culturas se unen en una propuesta ligera y juvenil donde los pañuelos de seda dejan de ser accesorios para convertirse en las prendas must del verano.



El último desfile D&G: verano ecléctico y colorido para despedir a la firma

D&G fue creada en 1994 como la línea juvenil de Dolce & Gabanna, más pendiente de las últimas tendencias y con precios más accesibles (comparados con los de la línea de lujo). Sin embargo, lejos de ser una “hermana menor” a la sombra de la marca principal, D&G desarrolló su personalidad particular, generando una creciente clientela propia. Ahora desaparece como ente independiente, aunque será “absorbida” por Dolce & Gabbana. De esta forma, sus creadores esperan “inyectar la juventud y la frescura de D&G a la primera colección”, además de volver a sus orígenes y renovar sus ideas.

Ideas es lo que menos les falta, ya que esta última colección contó con 46 looks comlpetos con accesorios y calzado. Seda estampada y accesorios recargados son el hilo conductor de esta pasarela donde el lujo y la elegancia de las sedas de Oriente se reinventan bajo una mirada occidental.

Estampados náuticos, tradicionales, de flores, mariposas, fantasías barrocas, patrones abstractos, motivos étnicos, todos se unen alegremente, mezclando aires gitanos con el estilo de Persia, Irán o Marruecos. Colores fuertes como el turquesa, verde, amarillo, naranjas y rojo se usan combinaciones contrastantes donde apenas hubo lugar para un poco de negro o blanco. Detalles en denim contrastan asimismo con la seda.

Las prendas parecen fabricadas a partir de foulards, que se entrecruzan y anudan creando shorts de tiro alto, tops ligeros y minivestidos que desataron los suspiros de las fashionistas. Camisolas, pantalones holgados, faldas maxi y hasta trajes de baño se dejaron ver en la pasarela.

Los accesorios siguen el mismo estilo barroco: sombreros de gran tamaño y sandalias de plataforma con estampados a juego. Enormes gafas de sol en tonos marrones y bolsos mini completan el look que sin dudas será muy imitado el próximo verano.







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