Glosario fashionista: Prêt-à-porter

Prêt-à-porter es una expresión francesa que significa textualmente “Listo para llevar“, es por eso que muchas veces vemos que se utiliza el término en inglés “ready to wear“, que es equivalente. Esta expresión es clave en el mundo de la moda, no sólo porque marca las diferentes colecciones de los diseñadores, sino porque en sí representa la evolución de la industria de indumentaria.

Para entender de qué se trata, necesariamente hay que oponerla al concepto de Haute Couture (Alta Costura), ya que ésta se realiza a medida, mientras que la ropa prêt-à-porter se fabrica en mayor escala y en base a tallas estandarizadas, para que cada uno pueda encontrar la que más se ajuste a su figura. Además, la tendencia de ropa “lista para usar” implica la comercialización de una gran cantidad de modelos iguales, mientras que la exclusividad de modelos es una característica de la Alta Costura.



Glosario fashionista: Prêt-à-porter

La Alta Costura se basaba fundamentalmente en una producción enfocada más al lujo, a lo exclusivo, a las sociedades con una economía pudiente y pujante que les diferenciase del resto de sus semejantes. En la década de los sesenta se produjo una gran revolución en la moda a nivel internacional, con lo que se llamó la “democratización” de la moda. Esto es, que las prendas se empezaron a fabricar a gran escala, y la ropa bien confeccionada alcanzó a otros estratos sociales.

De la exclusividad que suponía la Alta Costura se pasa al acceso a la moda de una mayor parte de la sociedad, debido a una producción más eficiente y más económica. La figura del sastre tiende a desaparecer. El desaprovechamiento de material también se reduce. La moda por tanto llega a más gente. En este sentido, toda o la gran mayoría de la ropa que vemos habitualmente por la calle pertenece técnicamente al grupo Prêt-à-porter.

Sin embargo al globalizarse la producción, la identidad y la distinción social desaparecen. Se produce la réplica, en la que las empresas textiles efectúan estudios de mercado con la intención de satisfacer las demandas de la mayoría de la población, con lo que, en el uso, a la producción tan masiva ya no se la llama con el distinguido término francés, sino que en general se reserva a las colecciones que las más importantes casas de moda preparan cada temporada para fabricar en serie.

Muchos de los grandes nombres de la Alta Costura se sumaron a esta tendencia para poder mantener sus casas: algunos de ellos optaron por abrir boutiques donde se comercializase esa otra línea paralela a sus creaciones más mimadas, otros directamente abandonaron la Alta Costura. Los que se negaron a realizar alguno de estos procesos, pronto tuvieron que cerrar sus puertas. El fenómeno del distintivo y la marca, seña de identidad de los jóvenes diseñadores, se expandió como la pólvora. El primero fue Yves Saint Laurent. Así nacieron las colecciones Prêt-à-porter, que si bien son más “accesibles” que las de Alta Costura, la calidad de diseño, metriales y precio la diferencian de las réplicas masivas.







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