BAFWEEK Primavera Verano 2011: Marcelo Senra presentó “Sentidos”

El segundo día de Buenos Aires Fashion Week trajo alto diseño hermanado con la ecología, de la mano del salteño Marcelo Senra, quien mostró diseños sustentables en materiales 100% naturales, incorporando técnicas artesanales ancestrales a la moda contemporánea. El resultado es una colección fresca y femenina, en tonos neutros y “eco friendly” para la temporada primavera – verano del 2011. Para la puesta del desfile, contó con ayuda de la música y los aromas para estimular todos los sentidos de los espectadores.

Algodones orgánicos, hilos de papel y el tradicional chaguar tejido en el norte salteño sirvieron para componer una colección con la que el prestigioso diseñador explora las posibilidades del blanco, el natural y el crudo en mini vestidos con trabajos únicos en cuanto a las estampas y texturas. Lejos de sus típicamente coloridas colecciones anteriores, pero muy cerca de sus raíces, Senra trabajó sobre un concepto que habla de los sentidos.



BAFWEEK Primavera Verano 2011: Marcelo Senra presentó “Sentidos”

La puesta estuvo dada en las sensaciones que produce en el espectador las formas de sus prendas, envolventes, trasparentes y volátiles: los distintos aromas que Natura desarrolló para la ocasión y con la pasarela adornada por ventiladores de pie que esparcían el perfume; la sensibilidad de lo auditivo con la voz magnifica de Katherine Jenkis a través de “The flowers diet”, música inspiradora para esta colección; el despliegue de accesorios, todo natural y de diseño sustentable. Senra se hizo sentir con los cinco sentidos y, casi como ángeles en la pasarela, sus modelos desfilaron vestidos ultra cortos en colores claros y luminosos.

Una silueta de los años 60, de corte trapecio, les da forma a vestidos cortos, con cuello U. Las prendas van sueltas y superpuestas. Aplicó flores disecadas en blusas, usó hilo de papel de embalar en boleros; unió más de 170 flores de mohair con hilos de seda en un vestido tejido al crochet, y por primera vez utilizó el chaguar en su color de origen. Además, hubo gasa de seda calada en láser.

Una colección dirigida a los sentidos desde una perspectiva femenina y delicada, reivindicando sus raíces con líneas muy depuradas, envolventes, el foco de atracción estuvo en la mezcla de texturas, con mucho valor agregado, trabajos a mano y accesorios orgánicos. Las texturas que pisaron fuerte fueron la gasa de seda natural, organzas, algodones, encajes antiguos, puntillas y semillas. Sin dudas una temporada anclada en la naturaleza, lo orgánico, en la tierra como generadora de vida.

La paleta de color fue luminosa, al igual que el maquillaje, desde el blanco, natural, manteca, beige, crudos y vainilla. Para inspirarse el diseñador imaginó ninfas en un bosque, mujeres angelicales, que disfrutan de la naturaleza.

Los accesorios hechos por Riaga y Silvina Neira sumaron volumen y movimiento a las prendas, totalmente ensambladas a esta propuesta. Se usaron rodajas de naranja, cáscara de pomelo, semillas de zapallo y pequeñas vasijas de barro.







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