El creador de la campaña “Lanasutra” de Benetton defiende su obra

Se sabe que a la marca italiana Benetton le gusta armar revuelo con sus polémicas campañas publicitarias, y este año decidió continuar esa tradición con la muestra de esculturas “Lanasutra”, creadas por el artista cubano Erik Ravelo. Las imágenes, representando muñecos de lana en posiciones sexuales del Kamasutra, ya recorren todos los medios. Ravelo defiende su obra, y asegura que hay un mensaje mucho más trascendental en las figuras. Arte, moda, publicidad, provocación y un mensaje de integración, todo junto en 15 esculturas que se disponen a recorrer el mundo.

Desde los años 90, producciones publicitarias a cargo del fotógrafo Oliviero Toscani sirvieron de campaña para Benetton, siempre con una buena dosis de polémica, y siempre con el eslogan “United Colours of Benetton”.



El creador de la campaña “Lanasutra” de Benetton defiende su obra

Ahora la posta la tomó el escultor cubano Erik Ravelo con una serie de 15 instalaciones que representan a figuras humanas recubiertas con las preciadas lanas de Benetton en los colores que componen la colección Otoño – Invierno, que en última instancia están destinadas a promocionar. Sin embargo, el elemento controversial se da en la posiciones que esas esculturas mantienen, recreando algunas de las posturas sexuales recomendadas por el célebre libro hindú Kamasutra.

Ravelo utiliza modelos reales para articular las distintas posiciones del amor con yeso para captar las formas de los cuerpos abrazados que luego fueron cubiertos de hilos de lana. Cada cuerpo tiene un color, pero del abrazo amatorio surgen trenzas donde ambos se fusionan. Así la interpretación de la obra sugiere que la intersección de las diferencias crea un punto compartido, un nuevo color, la emoción y el momento de unión, una manera de simbolizar cómo el amor puede cancelar las diferencias.

Según el artista: “Yo creo que Lana Sutra realmente habla de la convivencia, de vivir juntos. Se trata de la interacción entre las culturas y personas de diferentes razas y religiones. Es una oda, un homenaje a la hibridación”. Provocación, sí, pero para llamar la atención sobre el tema de la integración cultural y generar el debate. “Soy un ser humano y yo no creo en las fronteras. Creo que el mundo pertenece a todos los nacidos en la Tierra. Este es mi planeta, nuestro planeta. Ningún hombre es una isla. Sí, yo nací en Cuba, pero sobre todo, yo nací en el planeta Tierra. Me gusta pensar que las conversaciones Lana Sutra son sobre el amor universal, que anula la diversidad.”

Las instalaciones llegarán esta temporada a las tiendas de Milán, Munich y Estambul. Después se iniciará una gira que las llevará por toda Europa y seguramente desde allí arribarán a América, aunque todavía no se confirmó esto último.







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